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Reduciendo el consumo de energía | Anexpo

Anexpo, El principal cambio ser de los usuarios finales – residencial, comercial e industrial – que deben controlar su consumo. Cuanto menos energía se gaste, menos energía se necesita producir.

 

La tecnología a su vez puede ayudar a optimizar el uso energético. Las redes inteligentes se pueden combinar con accesorios inteligentes o incluso edificios o casas inteligentes, que respondan ante una variación energética en el suministro y los precios. Residencias, oficinas y fábricas pueden programarse para activar ciertos accesorios cuando el suministro de energía es pleno. Por ejemplo, una lavadora se puede ajustar para que solo empiece a funcionar cuando haya suficiente energía en la red o cuando el precio esté debajo de un cierto nivel. Los edificios tienen un potencial enorme de ahorro energético si se aplican los conceptos de edificación verde y bajo consumo y principios de diseño pasivo.

Los ahorros se pueden llevar a cabo integrando calefacción eficiente, aire acondicionado, insolación, alumbrado y sistemas de distribución de agua en edificios nuevos o restaurados, que incrementarán la retención de energía. Del mismo modo, en lugares con fuentes de energía alternativa, como paneles solares sobre un tejado, pueden suplir la energía de la red. El uso de materiales de construcción reciclados, reusados o de bajo consumo contribuye a mejorar el balance energético. Para cortar el uso de combustible fósil del transporte, las ciudades necesitan desarrollar sistemas de transporte público atractivos y deben incrementar la cuota de transporte no motorizado en infraestructura específica en desarrollo (como ciclo vías y vías para peatones) y mejorar el suministro de bienes, (por ejemplo a través de promocionar el uso ferroviario para el transporte de carga).

 

La producción de alimentos y la distribución de agua consumen grandes cantidades de energía.

Frenar el desperdicio de comida y agua contribuirá a reducir el consumo total de energía. Además de disminuir la energía en el ámbito de la producción y distribución, las ciudades necesitan promover la agricultura urbana, como el cultivo en las azoteas (se estima que 30% de los espacios urbanos podrían ser usados). Los hábitos de consumo tienen que cambiar, los habitantes deberían fomentar el uso de productos locales y asumir el autoconsumo, producir sus propios alimentos. El mismo pensamiento puede extenderse a los hábitos de consumo en general, con personas adoptando más hábitos de consumo sostenible y reciclaje.

 

Una necesidad de las ciudades es asegurar recursos a conjuntos de empresas para crear sinergias efectivas. Esto puede conseguirse con el establecimiento de parques eco-industriales, donde el gasto y subproductos de una industria sirven como materia prima para otra, de este modo se mejora la eficiencia de los materiales y de la energía y se disminuyen las emisiones al medio ambiente. Desde una perspectiva económica, esto podría hacer más competitivas a las compañías, para una mejor gestión a través de ahorro de costos y un mejor comportamiento para con el medio ambiente y los negocios.